
¡Qué importa eso!
¡Qué importa cuántos años tengo! ¡No quiero pensar en ello! Pues unos dicen que ya soy viej@, y otros “que estoy en pleno apogeo”.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Ahora no tienen por qué decir: ¡Estás muy joven, no lo conseguiras...! ¡Estás muy viej@, ya no podrás...!
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños, se empiezan a acariciar con los dedos, las ilusiones se convierten en esperanza. Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.. y otras… es un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo? No necesito marcarlos con un número, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas… ¡Valen mucho más que eso!
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.
¿Qué cuántos años tengo? Eso a quién le importa. Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero. A lo largo de esta vida encontre lo que quise sin buscar, tuve a todos mis amigos que son una bendicion para mi y aprendi a lo largo de estos años a querer, a amar, a sentir, a valorar, a motivar, a satisfacer, a dar...



Desde el blog de Emancipados Dementes y de manos de mi querida Laura de Bife recojo con gran agradecimiento este Premio tan colorido y de ante mano les agradezco por acordarse siempre de mi.
