jueves, 3 de diciembre de 2009

DESEO CONCEDIDO II


- ¿Crees que podra ayudarme a terminar con estas dichosas verrugas?, le pregunto la señora Clotilde,
- Si mujer, apuesto que si lo hara, a mi me preparo un unguento que me ha curado la artritis, le dijo la señora Martina, -y no me ha cobrado mas que una docena de huevos..
Al oirlas, Claudia penso que quiza ella seria quien le ayudaria a conseguir un hermanito y esa noche soño con el y con todas las cosas que harian juntos.
En cuanto se levanto salio de puntillas de su casa y recogio unas dulces manazanas para tener con que pagar y, en un periquete, se paro delante de casa de la hechizera. Vio un letrero en su puerta que decia:
" MADAME ESTELLA. HECHIZOS, POCIMAS Y UNGUENTOS PARA TODOS."
¿Como seria su casa por dentro?, se estaba preguntando, cuando oyo una suave voz que le decia: -pasa linda, te estaba esperando, le dijo sonriente. -Tienes un problema, ¿verdad Claudia?
Entra y veras como madame Estella te ayuda a resolverlo.
Claudia se quedo asombrada, esa señora conocia su nombre y ademas la estaba esperando. No habia calderos humeantes, ni calaveras disecadas por los estantes, aquella casa parecia mas bien sacada de los dibujos de alguno de sus cuentos, estaba llena de flores de mil colores y olia muy bien.
-Ven a tomar un zumo y galletas que acabo de preparar, y la hizo sentarse frente a ella a la mesa de la cocina.
Cludia la hizo su peticion: -¿Me podria hacer un conjuro para traereme un hermanito? Le pedi a mi madre que fuera al hospital, pero no ha engordado nada.
-¡Ay, corazon, no se puede pedir un hermanito como si fuese una tableta de chocolate!.
-Lo se pero llevo esperando todo el verano.
-Ya , respondio madame Estella con aire comprensivo, -pero luego puede que no sea lo que tu esperas, ¿y si yo te preparo un conjuro para traerte un perrito?.
-Ya tuve uno y tuve que dejarlo en una perrera cuando se enfermo.
-Esta bien , pues que sea un hermano.
Acto segudo, madame Estella cerro los ojos con fuerza y pronuncio unas palabras desconocidas para Claudia y le dio la formula para pronunciar el conjuro:
-Tienes que hacerlo tal y como yo te lo diga, no podras cambiarlo, busca una hojita de laurel y metela debajo de tu almohada. Luego a las doce en punto de la noche, metete en tu cama y pronuncia el nombre que quieres para tu hermano y por la mañana lo habras conseguido.
Claudia corrio a su casa y siguio las normas del conjuro, pero como se moria de sueño no pudo aguantar despierta hasta las doce y formulo su conjuro a las diez de la noche, pronunciando en voz alta el nombre de su futuro hermano:
-Enrique..., Enrique..., Enrique...

3 comentarios:

  1. Genial relato...


    Feliz viernes guapa.

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  2. Vaya se durmió un poco pronto... ¿qué ocurrirá finalmente?

    No no dejes en vela demasiado tiempo.

    Abrazotes.

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  3. pobre niñita no aguanto hasta las doce, veremos que pasa.....espereo el siguiete capitulo, un beso.

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